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En un intento más de la oligarquía por confundir al pueblo colombiano, sus medios de desinformación local se desgarran las vestiduras usando su supuesta neutralidad y falso llamamiento ético, a raíz de la aprobación por el parlamento venezolano de la Ley Habilitante Antiimperialista, con la cual se le confieren facultades al presidente Nicolás Maduro para defender a su país de las acciones imperialistas de Estados Unidos, anunciadas de manera amenazante en los últimos días.

Esta acción desarrollada en la hermana república ha sido definida por los mencionados medios oficiales nacionales, como la asignación de súper poderes a modo dictatorial, sin que se revise con la misma mirada crítica lo que sucede en el patio de la casa.

Recientemente el Concejo de Medellín a través del acuerdo 001 de 2015, concedió al alcalde Anibal Gaviria, las facultades o súper poderes, para que a su amaño, durante 4 meses (rapidito, antes de que sea vigente la Ley de Garantías), realice reformas, fusiones, suprima o cree nuevos entes públicos, adecuando la estructura de la administración municipal y la asignación presupuestal hacia la implementación sin tropiezos del nuevo Plan de Ordenamiento Territorial, sin que tales modificaciones tengan algún tipo de control político por parte de la corporación.

En esta nueva artimaña politiquera se juega la suerte de 46 entidades públicas y 67 mil trabajadores. Entre estas entidades se encuentra la muy codiciada Empresas públicas de Medellín (EPM), ante lo que de manera sospechosa se ha referido Aníbal precisando que no adelantará la privatización de la misma, cosa que dudamos.

Vale precisar que al momento de la aprobación del acuerdo que pretende “garantizar la eficiencia y eficacia en la ejecución pública”, se crea un Conglomerado Público (holding empresarial) del que hará parte la totalidad de entidades dependientes de la Alcaldía. No se conocieron los detalles de los cambios a ejecutar, ni el impacto financiero de tal reestructuración ya que no se especificaron estudios técnicos y financieros como soporte a la propuesta, argumentando que está en "etapa de diagnóstico (...) haciendo un proceso objetivo, riguroso y transparente”.

Esta imposición neoliberal de las reglas de juego de las empresas privadas en la administración pública, pasó por encima de la voz de 5 de los concejales, 30 voceros de la comunidad y un amplio grupo ciudadano, que se manifestaron contrarios a la aprobación del acuerdo, por considerarlo un paso más en el avance privatizador del patrimonio público hacia el incremento de las condiciones de miseria y exclusión existentes en amplias zonas de nuestra ciudad, teniendo en cuenta que Medellín es una ciudad con perfil internacional.

Lo real es que públicamente no hay ni idea de lo que Anibal y sus secuaces pretendan hacer con la ciudad (aunque se intuye), más allá de la evidencia de lo que se ha denominado la "entrega en bandeja de plata" a los grandes capitales que dominan desde la intencionalidad mafiosa.

Qué "proceso objetivo, riguroso y transparente" se puede esperar de un personaje aparecido en el ámbito politiquero local, con el oportunismo a raíz de la muerte de su hermano, que inició su carrera como gobernador de Antioquia con la propuesta de vender la Fábrica de Licores de Antioquia (FLA) y con el señalamiento de haber entregado la distribución de licores al reconocido delincuente, alias "El Cebollero", que fue mencionado en las declaraciones de alias “El Alemán” reconociendo su apoyo en la campaña que lo llevó a la gobernación de Antioquia.

Sin mencionar en detalle que su llegada a la Alcaldía de Medellín ocasionó la destitución por parte de la Procuraduría de uno de sus antecesores, al ser acusado de participación indebida en política, con el fin de ayudar a montar a Anibal en el cargo que hoy ocupa, pero del pará..., digo, del papá: Guillermo Gaviria Echeverri, mejor ni hablar por ahora; será en una nueva ocasión, pues es largo su prontuario.

Mientras tanto los medios oficiales de desinformación local se ocupan de “la paja en el ojo ajeno”, cuestionando los súper poderes de Nicolás Maduro y criticando su mal inglés, ya que Anibal el "super powerful" ha perfeccionado el suyo con sus cursos de extensión en Harvard, con el fin de hacer el business de vender la ciudad al mejor po$$$tor.

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